AOSTA
Se trata de la capital de
la región autónoma de Valle d’Aosta. Situada
a 583 de altura, en la hondanada a la izquierda de la Dora
Baltea, en la confluencia del torrente Buthier, la ciudad
forma, con los ayuntamientos de Charvensod, Gressan, Saint-Christophe
y Sarre, un área urbana ininterrumpida donde se concentra
el 40% de la población de la región entera.
Colonia pretoriana (Augusta Praetoria) denominada así
por Terencio Varrone Murena en el 25 a.C., en el lugar donde
surgía la capital de los Salasos (que habían
sido derrotados y deportados en masa por Augusto), fue poco
a poco ocupada por los Burgundios, por los Ostrogodos, Bizantinos,
Longobardos, y por último por los Francos. En el 904
pasó al rey de Borgoña, fue por él convertida
en un feudo, donada como condado a los obispos locales: en
el 1025, paso a Umberto Biancamano, de la dinastía
Savoa. Elevada de condado a ducado (1302), Aosta se mantuvo
siempre ligada a los Savoia, menos en los períodos
de dominación francesa.
Testimonio de sus origenes romanos son el célebre Arco
de Augusto, la Puerta Pretoria que pertenece al I siglo a.C.,
las imponentes ruinas del teatro y las murallas de augusto.
Un pequeño museo arqueológico custodia restos
arqueológicos romanos.
El más importante complejo medieval de la ciudad de
Aosta fundamentalmente por la escultura románica,
es la Colegiata de San Oso, que comprende también una
cripta del siglo XI, con un campanario del siglo XIII (la
nave de la iglesia es gótica, así como la sillería
historiada del coro), el sugestivo claustro (pertenence a
los siglos XII-XIV) y el priorado – Priorado de San
Orso- es datable entre los siglos XV-XVII.
En la Colegiata y en la Catedral (siglos XI-XII, sucesivamente
reconstruido) se conservan preciosos tesoros con antigua orificería
y ricas decoraciones.
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