CORFINIO
Corfinium
fue la antigua capital de los Peligni, pueblo proveniente
de Iliria y unido al ritual sabino de “ver Sacrum”
(Primavera Sacra) los jóvenes en primavera estaban
obligados a emigrar a otras ciudades.
Corfinio fue anteriormente adversaria del creciente poder de
Roma pero después de su anexión a la república
(siglo III a.C.) combatió a su lado contra Pirro, contra
los galos y contra Aníbal.
Corfinio vivió el singular episodio
en el que Julio César se refugio tras sus muros. En
el 49 a.C. de regreso de las Guerras Gálicas, éste
fue declarado enemigo público del Senado, César
cruzó el Rubicone y se dirigió hacia Corfinio
donde el general romano Enobarbo se encontraba estacionado
con las tropas de Pompeyo. Con la fuga del general la ciudad
se rindió a César y no sufrió ninguna
represalia.
A la caída de Roma Corfinio sufrió devastaciones
por parte de los Godos (552 d.C.) y de los
Longobardos (682) pero posteriormente pasó
a formar parte del Ducado de Spoleto. En torno a la mitad
del siglo IX fue añadida al condado de Marsi.
Sucesivamente sufrió el ataque de los Sarracenos
(881) y de los Húngaros (937). Pasó bajo el
control de la iglesia y posteriormente fue asediada y conquistada
por los Normandos.
La visita arqueológica de Corfinio
pasa por las “murgeine”, o bien
piedras, restos de monumentos funerarios pertenecientes al
siglo II d.C. y por las excavaciones de la zona de San Giacomo,
de San Hipólito y de la Via Sacra.
En la ciudad se puede visitar la “Basílica
de S. Alessandro” (1075) cuyo ábside
alberga un altar y dos frescos del siglo XIV.
Merece una visita , a pesar de encontrarse en las afueras
del poblado la Basílica románica de
“S. Pelino” (o Valvense) construída
en los siglos XI-XII sobre las ruinas de una iglesia precedente
y de un templo pagano.
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